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 La Fuerza del Destino

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Anita Misaki
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MensajeTema: La Fuerza del Destino   Jue Oct 15, 2015 9:41 pm

Capítulo I: Distancia.

Ocho años atrás…

Dos jóvenes, que por su apariencia no aparentaban más de catorce años, se encontraban en un mirador de su ciudad. Se notaban muy nerviosos, a la vez que ruborizados. No se sabía si por el frío que sentían o por vergüenza. El chico era de cabello moreno y ojos de un color gris muy oscuro, casi negros. Él tenía catorce años, y la chica de cabellos rubios y rizados de ojos verdes que se encontraba a su lado trece.

Ambos muchachos se conocían desde pequeños, aunque nunca compartieran aventuras, risas, clases, acabaron con esa edad haciéndose amigos de verdad.

-Bueno yo… - titubeó el chico – Quería decirte que…
-¿Te encuentras bien? – preguntó la chica.
-¡Que me gustas! – exclamó con los ojos cerrados y con una cara muy ruborizada. – Quiero que seas mi novia.
-¿De verdad? ¡Tú también me gustas! – el moreno se acercó y le dio un pequeño beso en los labios.
La inocencia con la que ambos se besaron demostró que apenas eran unos críos para ser ‘novios’ aunque desde ese mismo momento empezó un amor entre los dos, que con el paso de los años se iría formalizando.


Cuatro años atrás…

Un grupo de amigos se juntaron como era habitual en unas instalaciones del instituto Nankatsu. Correspondían al club de fútbol, donde ellos jugaban desde la primaria. Era un edificio con varias habitaciones, cocina, vestuarios, aseos y una sala de estar común. El entrenador del equipo y su esposa eran los encargados del mantenimiento, y permitían que los chicos integrantes del club lo utilizasen como si fuera su lugar de encuentro. Ellos lo llamaban ‘El club’. Eran un grupo de chicos de entre diecisiete y dieciocho años. Todos estaban emparejados con hermanas de sus amigos, y siempre eran inseparables.

-Bueno chicos, ¿Qué os apetece hacer hoy? – preguntó un chico moreno, que siempre llevaba una gorra con él.
-Creo que deberíamos salir un poco, todos los fin de semana nos venimos aquí. – propuso una chica de cabello rubio ondulado.
-Yo estoy de acuerdo con Mary, ¿Qué piensan los demás?
-Estoy demasiado cansado como para irme de aquí  - respondió un chico moreno de cabello rizado. – Después de tanto entrenamiento lo suyo sería quedarnos descansando. Además, hoy echaban una película que tanto nos gusta a todos ¿Verdad cariño?
-En eso te doy la razón, me apetece ver la película – contestó Yukari (aclaro antes de nada que Yukari va a ser en mi fic la novia de Teppie Kisugi, al igual que Kumi de Hajime Taki).
-Pues a mí me apetece salir, aunque si alguien me propone un karaoke me quedo aquí.
-Siempre estás igual hermanita, eres pesada con tanto karaoke.
-Dices eso Taro porque siempre las chicas os ganamos cuando jugamos al reto.
-Pero también dejo caer que yo siempre le gano a cierta persona – picó un chico moreno a su novia guiñándole un ojo. - ¿O no es así Anita?
-¡Sólo en esa canción! Y porque la voz de hombre cuesta muchísimo que me la deteste…
-Como digas – siguió bromeando Tsubasa. Unos estaban de acuerdo con un karaoke, otros con salir y otros con quedarse a ver la película. La votación fue interrumpida por un teléfono móvil. Era el de Anita, que se extrañó al ver quién la estaba llamando.
-¿Quién es? – preguntó Kumi.
-Mi hermano Carlos.
-¿Carlos? – preguntaron extrañados a la vez Taro y Pepe (hermano gemelo de Anita) - ¿Qué querrá? – La chica lo cogió.
-Hola Carlos. ¿Qué, que vienes a casa? ¡Qué bien! ¿Cómo que tienes una sorpresa para nosotros? Vale, en seguida nos vamos para allá, adiós.
-¿Y bien? ¿Qué sorpresa tiene Carlos para nosotros? – Pepe estaba ansioso.
-No lo sé, dijo que tenía que hablar con nosotros. Chicos, luego nos vemos, tenemos que irnos. – los demás asintieron y los tres hermanos les dieron un beso a sus novias/o; Taro a Mary, Pepe a Yumi y Anita a Tsubasa.
Una vez en casa de los Misaki, su hermano Carlos Santana, tenía algo que contarles. (Explico. Santana es el medio hermano de los tres muchachos, y vive en Brasil donde su trabajo lo tiene siempre absorto)
-¡Qué alegría verte! Como me alegro de que estés aquí. – exclamó abrazándolo.
-Hola pequeña, a mí también me alegra volver, aunque solo sea por dos días.
-¿Dos días? Bueno, ¿Y qué es lo que tienes que decirnos?
-Veréis, quería proponeros iros a Brasil para este verano. ¿Qué os parece? Mamá ya me dijo que no quería venir, pero vosotros podéis hacerlo, o quedarse.
-¿A Brasil? ¡Yo voto! – dijo Pepe. - ¿Dónde hay que firmar?
-Uhm, yo creo que no. No me gusta mucho ese país y además este verano hay torneo de fútbol. Y también así mamá no se queda sola y le hago compañía.
-Como digas Taro. ¿Y tú Anita, vienes conmigo estos dos meses de verano a Brasil o te quedas aquí?
-Me haría mucha ilusión irme, pero… ¿Y Tsubasa?
-Sabes que no quiero a él en mi casa. – cerró los ojos – No es bienvenido y lo sabes.
-Me gustaría ir, pero estar dos meses sin Tsubasa… - dudó la chica.
-Existen las nuevas tecnologías. Además si vas puedes terminar por pulir tu portugués. No sólo serían unas vacaciones de ocio, sino de aprendizaje para tu futuro.
-En eso tiene razón tu hermano, hija. Deberías aceptar ir con él a Brasil, conseguirías otro idioma más aparte de los que ya tienes en tu currículum.
-Bueno, déjame que me lo piense. ¿Te puedo dar la contestación mañana? Quiero hablarlo con Tsubasa.
-Está bien. No hay problema, mañana te decides y me dices pequeña. Ahora iré a darme un baño.
-Nosotros, si no te molesta Carlos, nos volvemos al club. Teníamos planes.
-No os preocupéis, yo hablaré con mamá de cosas, divertiros. – los chicos asintieron y se iban a marchar por la puerta – Por cierto, Anita. Ven un segundo.
-¿Dime Carlos?
-¿Hay algún profesor o monitor en ese club que controle todo?
-Sí, el entrenador  y su esposa. Aunque nos dejan nuestra libertad.
-Y esto…¿Dormís las parejas juntas?
-¿Por qué preguntas eso? Creo yo que no es de incumbencia.
-Uhm. Esa respuesta me da a entender que sí. – se acercó a ella – Recuerda que puedo matarlo.
-¡Carlos, por favor! ¿Cuándo vas a dejar ese odio absurdo hacia el pobre Tsubasa?
-Nunca mientras esté contigo.
-Después de cuatro años creo que ya te deberías ir acostumbrando. – y se marchó por la puerta.
-Es que, tú también Carlos…Nadie entiende ese odio hacia él. – dijo Taro.
-Vosotros tenéis la misma edad y un año más que ella. No lo entendéis. Cuando tengáis hijos sabréis de lo que estoy hablando y sentiréis lo que yo. – los chicos se miraron, asintieron y se marcharon.
Sus hermanos consiguieron alcanzar a Anita, a quién ya se le había pasado el pequeño enfado con su hermano Carlos. Ahora quería llegar al club y hablar con Tsubasa. Ella quería irse a Brasil, pero también quería saber primero la opinión de su novio.
-Hola chicos – saludó Sanae abrazada a Izawa (aclaro, en mi fic Sanae es novia de Mamoru y nunca sintió nada por Tsubasa) – Tardaron poco.
-Sí, solo era hablar un momento – dijo Pepe.
-¿Y bien, cuál era esa sorpresa mi amor? – preguntó Yumi.
-Mi hermano – pero Anita cortó a Misaki – Ahora lo cuentas. Tsubasa, ven un momento, que quiero hablar contigo. – el nombrado asintió y ambos salieron afuera.
-¿Qué es lo que pasa? No me asustes.
-No te preocupes. Sólo nos dijo que si queríamos irnos con él a Brasil en estos dos meses de vacaciones.
-Deduzco que a mí no me querrá allí ¿No?
-Exacto. Taro dijo que no quería ir por el torneo, Pepe dijo que se lo pensaba, pero yo igual.
-¿Y por qué tienes que pensártelo?
-Él  me dijo que estar allí me serviría para terminar de hablar fluidamente mi portugués y tener otro idioma más, aunque claro, si me voy sería sin ti, ya sea porque mi hermano no quiere que vayas o porque está el torneo y tú lo juegas.
-Escúchame. Vete a Brasil. Tu hermano tiene razón, te servirá mucho para tu futuro. – sonrió Tsubasa.
-Pero…son dos meses sin verte, y yo… - la calló poniéndole un dedo en sus labios.
-Para mí también será muy duro, pero es tu futuro y debes ir. Hoy en día está el celular, las videoconferencias, e-mail…Y dos meses se pasan en nada.
-Te extrañaré si me voy
-Y yo a ti, pero un verano se pasa muy rápido. No te preocupes.
-Gracias – ambos se besaron y volvieron dentro con sus amigos.

A la mañana siguiente, Anita regresó a su casa para decirle a su hermano que había decidido irse con él. Pero para su mala noticia, a Carlos lo habían llamado de su trabajo y tenía que regresar urgentemente, por lo que si había decidido marcharse tenía que hacerlo al siguiente día con él, aunque aún quedara una semana para las vacaciones.

La rubia se marchó a buscar a Tsubasa, que la estaba esperando en la puerta del instituto Nankatsu después de haberle mandado un mensaje.

-¿Qué ocurre mi amor? ¿Por qué dijiste que nos viéramos a las dos de la mañana aquí?
-Mañana me voy a Brasil, hubo unos problemas con el trabajo de mi hermano, y quería despedirme de ti como se debe, ya que estaré dos meses sin verte.
-¿Mañana? Aún no estaba preparado para despedirte, pero dos meses pasarán en seguida. Ahora pensemos en nosotros solos.
-¿Tienes las llaves del club? A estas horas está cerrado.
-Claro. – contestó enseñándole las llaves – Pasemos entonces.

Ambos chicos entraron y se dirigieron a la habitación donde solían dormir cuando se quedaban en el club. Empezaron a besarse lentamente, mientras los brazos de ambos recorrían el cuerpo del otro, como si quisieran explorarlos, como si aún no conociesen sus cuerpos.

Sus lenguas se entrelazaban a la misma vez que Tsubasa empezaba a subir sus manos desde el vientre plano de la chica hasta introducirla por debajo de la blusa de la chica para acariciar uno de sus pechos. Anita, a su vez, con sus suaves manos empezó a quitarle su camiseta, dejando ver a la luz los abdominales bien formados del moreno.

Tsubasa cogió a la rubia por su trasera indicándole que con sus piernas rodeara su cintura. La sentó en una cómoda de la habitación. Estaba claro que tanto el short de ella como los jeans de él estaban sobrando.

El moreno, con suaves caricias le desabrochó su sujetador y empezó a deleitar sus pechos. La rubia no pudo evitar reprimir un gemido que fue ahogado por los labios de Tsubasa mientras ella hundía sus manos en esa cabellera negra para profundizar ese beso.

Tsubasa apretó su cuerpo con el de ella, notando claramente la excitación que el chico tenía ya. Ambos le quitó la ropa interior que los separaban, uno al otro. Después de unos minutos besando el cuello de la chica, hizo un movimiento de caderas para poder estar dentro de ella.

Los movimientos cada vez eran más fuertes y rápidos, mientras ambos no podían evitar gemir de placer. Juntos no tardaron en llegar al clímax.

-Eres maravillosa – jadeó Tsubasa en su oído mientras se debaja caer sobre su cuello. – Te amo tanto
-Y yo a ti Tsubasa. Te echaré de menos estos dos meses…
-No te preocupes pequeña, pasarán muy rápido, sólo son vacaciones. – ambos se besaron. Él la bajó de la cómoda y se tumbaron en la cama, la noche iba a ser muy corta, y no podían desperdiciar cada minuto.

Los rayos de sol que se colaban por la ventana los despertaron. Ambos se miraron, sabiendo que durante dos meses no iban a verse despertar. Se vistieron y se marcharon cada uno en su casa, dentro de una hora irían hacia el aeropuerto.

Anita entró a su casa, ella se creía que todo el mundo aún dormía, pero se encontró con su hermano sentado en las escaleras, mirándola con cara enojada. Ella sólo medio sonrió y se dirigió a subir a su habitación para recoger sus maletas, no sin antes escuchar a su hermano decirle que no le gustó para nada lo que hizo.
Llegó el momento. El avión saldría en menos de media hora y todos sus amigos estaban allí para despedirla, al igual que sus hermanos, que se quedaban en Japón.

-Hija, ten mucho cuidado allí – dijo su madre abrazándola.
-Tranquila mamá, soy buena. Además, tengo al señor sargento, muy difícil tener problemas con él – y lo señaló.
-Qué chistosa saliste. – refunfuñó el señalado.
-Háblanos siempre por el grupo, no te vayas a olvidar de nosotras.
-Tranquila Karem, estaré siempre en contacto con todos vosotros, las tecnologías están de nuestra parte – y guiñó el ojo. Se acercó a Tsubasa. – Lo mismo te digo a ti, por el celular, e-mail, videoconferencia…
-No te preocupes – la abrazó – No te librarás de hablar conmigo un solo día – y sonrió.
-Nunca había querido que acabaran unas vacaciones antes de que empiecen.
-Pasarán rápido. – ambos se besaron – Te echaré mucho de menos.
-Y yo a ti. Espero que ganéis el torneo de verano como todos los años.
-Eso está hecho. Y tú forma bien ese portugués.
-Pan comido. Te amo Tsubasa.
-Yo también te amo, Anita. – se besaron a la vez que se anunciaba por megafonía que era hora de embarcar.
-Venga, que nos vamos ya – dijo Santana, desquiciado quizá por la escenita que estaba protagonizando su hermana. Odia a ese muchacho. ¡Claro que lo odiaba! Lo mismo que odiaría a cualquier otro que se acercara a su hermana pequeña. Él tenía el deber de protegerla, de evitar que la dañen.
-Está bien – se terminó de despedir de todo el mundo, mientras que el brasileño, con un gesto con la mano, así se despidió. Ambos entraron por la puerta de embarque hacia el avión.

Dos meses después…

-¡¿Se puede saber por qué no quieres venirte de Brasil?! – le gritaba Taro por el teléfono.
-Nada se me perdió a mí. Quiero quedarme, me siento muy bien en esta ciudad y no quiero volver a Japón. – contestó.
-Pero, tus clases empezarán en breve. ¿Qué vas a dejar tus estudios de medicina o qué?
-Por supuesto que no. Los voy a empezar aquí y los terminaré aquí, ya me matriculé.
-De verdad, hermana, no te entiendo. Dijiste que solo era por estos dos meses. ¿Mamá está al corriente?
-Claro que sí, ya le dije a ella. Tú sólo dile a los demás esto y listo. – estaba empezando a ponerse nerviosa y decidió cortar la conversación. – Bueno Nito (mote cariñoso hacia Taro, que es la abreviación de ‘hermanito’) te tengo que dejar, ya volvemos a hablar, te quiero.
-¡Espera, espera! ¿Tsubasa está al corriente de esto?
-No. ¿Se debería enterar?
-¡Claro que sí, es tu novio! – Misaki se desquiciaba al notar su pasividad.
-Ah. Pues entonces dile que no me vuelvo. Aquí estoy muy bien.
-¿Pasó algo con él? ¿Y por eso es por lo que no quieres volver?
-Es tu mejor amigo, supongo que sabrás, como sabe todo el mundo. Oh, espera, todo el mundo menos yo. Adiós Taro, saludos a Pepe.
-¡¿Pero qué pasó?! ¡Oye! – y ya estaba hablando solo. -¿Será posible? Esto es todo muy raro. De inmediato voy a buscar a Tsubasa. El chico fue en busca de su amigo, pero no lo encontró en su casa. Estaba seguro de que algo pasó con ellos dos, pero ¿El qué?

Continuará.

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Mary Ozora
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MensajeTema: Re: La Fuerza del Destino   Vie Oct 16, 2015 10:40 pm

Fic en pasado y presente, uy uy.
Ay que gracioso Tsubasa de peque todo avergonzado pidiendole que sea su novia jajajaja
Anda! otro fic con acción en el primer capítulo, me gusta lo pervertido muajajaja Razz
Y ahora esta que le pasa que no quiere venirse de Brasil? ay vaya follon se avecina...
Venga, actualiza que sepamos lo que pasa por qué no quiere volverse jajajajaja
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