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 Esquemas del corazón

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Anita Misaki
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MensajeTema: Esquemas del corazón    Jue Oct 15, 2015 9:32 pm

Capítulo I

Japón, Tokio

Un chico de cabellos castaños oscuros y ojos negros estaba en su habitación guardando todas sus cosas en varias cajas. Miró a su alrededor y suspiró; aún le quedaban cosas por guardar y los hombres de la mudanza estaban a punto de llegar. De pronto llamaron a la puerta.

-Pasa – respondió, y una mujer de cabellos castaños.
-¿Aún estás así, Hayate? Llegarán los de la mudanza y tú todavía así.
-No te preocupes mamá, enseguida acabo. Lo tengo todo bajo control. – observó el rostro triste de su madre - ¿Y esa cara, a qué se debe?
-Pues a que mi querido niñito se me marcha de la casa… ¿Cómo quieres que esté; saltando de alegría? – lo abrazó.
-Oh, vamos, si hasta vamos a estar en la misma prefectura. Lo único que en otra casa. Y ya no soy un niñito mamá.
-Para mí siempre lo serás y lo sabes.
-Bueno… Pero que esto quede entre nosotros – se avergonzó Hayate.
-Nadie tiene por qué saber que para mí siempre seguirás siendo mi niñito – lo abrazó, pero Hayate pudo notar como su madre, sin todavía haberse separado de él, la notaba intranquila. - ¿Por qué tienes que irte a esa empresa a trabajar? Podrías hacerlo en cualquier otra.
-Ya decía yo que no sólo estabas así porque me marchaba de casa, sino por eso. Ya te dije por qué quiero hacerlo.
-¿Después de veintitrés años tienes interés en conocerlo?
-¿Será porque nunca me lo permitiste? – recriminó.
-¿Acaso le habría importado? Si sólo tenía fútbol en la cabeza. Además, fíjate cuantas veces lo has podido ver por televisión o por la prensa.
-Mamá, por favor, que tú no quieras saber nada de él no significa que a mí me hubieras arrastrado a no formar parte de su vida.
-Me hiciste una promesa Hayate, no puedes incumplirla por favor – temió Sanae.
-Tranquila, tranquila, ya te dije que nunca le diré quién soy para él.
-Gracias hijo… La verdad que…
-Ya te dije que no te preocuparas, yo siempre cumplo mis promesas ¿No? Sólo quiero trabajar allí pues… Primero porque es un buen trabajo, y segundo, porque quisiera poder estar cerca suyo, aunque sea su empleado…
Sanae notó cómo su hijo se entristeció. En parte se sentía culpable porque nunca creció con una figura paterna al lado. Era cierto que ella nunca le ocultó quién era su padre y él siempre lo podía ver por televisión y demás noticieros deportivos, pero Hayate extrañaba poder tener a su padre cerca. Y todo por su absurdo miedo, rencor y odio que sentía hacia él. Le hizo prometerle que nunca pero nunca, contaría a nadie quién era su verdadero padre. ¿De verdad hizo bien?
Un pitido le hizo salir de sus pensamientos; eran los hombres de la mudanza.
-Mamá, ya están aquí, voy a bajar para indicarles qué es lo que tienen que recoger.
-Ah, sí, claro, bajo contigo.
Después de meter todas las pertenencias de Hayate en el camión de la mudanza, se dispuso a despedirse de su madre.
-¿Seguro que no me acompañas hoy a mi casa?
-No, hijo. Te dejo que hoy te instales tranquilamente en tu casa, después de hacer y deshacer maletas necesitarás un buen descanso.
-Como quieras, pero mañana vienes conmigo a la entrevista. ¿De acuerdo?
-Hayate… Sabes que no quiero encontrármelo…
-Tú no tienes por qué encontrártelo, esperas en la planta baja y ya está.
-Está bien… Lo hago por ti ¿Eh?
-Gracias mamá.

________________________

A la mañana siguiente, Sanae acompañó a Hayate a la empresa de publicidad Ozora, dónde trabajaría su hijo. Estaba nerviosa, no quería encontrárselo, no quería verlo, ni hablarle, y mucho menos darle o pedirle explicaciones. Ella no tenía por qué dárselas, y tampoco quería escuchar las suyas.

Entraron en un lujoso y grande edificio. Miraron en recepción en qué planta se encontraba la empresa y subieron por el ascensor. Al abrirse las puertas, se podía ver cómo la gente caminaba de un lado a otro, con grandes carpetas, con folios en las manos… Se veían ocupados. Se dirigieron al mostrador dónde una joven muy simpática les informó que esperaran en la sala de espera hasta ser llamado. Al poco rato, le indicaron que podía pasar.

Sanae, mientras, se entretuvo por dar un pequeño paseo por la planta, observando todo. Se sentía nerviosa y no podía mantenerse sentada mientras esperaba a su hijo. Se asomó a un ventanal desde el que se podía ver todo el centro de Tokio.

Estaba tan metida en sus pensamientos que no se percató que la figura de una persona se reflejaba en el ventanal. Pero salió de sus pensamientos cuando su nombre fue dicho por esa persona.

-Vaya… Sanae, ¿Eres tú? – se asombró Tsubasa. La mencionada se giró.
-Ah… Sí, soy yo. Cuánto tiempo ¿Verdad? – ‘Me lo tuve que encontrar… Vaya suerte la mía’
-Pues sí, mucho. ¿Qué haces aquí?
-Vine para acompañar a mi hijo a la entrevista. – explicó.
-¿Tu hijo? No me digas que… ¡Entonces al chico que entrevistaron hace un momento es tu hijo! – dijo asombrado – Claro, ya decía yo que me sonaba el apellido. Pero ¿Cómo es que lleva el tuyo?
-Es que su padre tiene el mismo apellido – desvió la mirada.
-Ah… Entonces vaya coincidencia. Por cierto, tengo un momento libre ¿Te parece bien que vayamos a mi despacho y nos ponemos un poco al día? – ofreció.
-Perdona, pero es que estoy esperando a mi hijo, y él sabe que estoy aquí, así que si sale y no me ve se puede preocupar.
-No te preocupes, tardará un poco en salir, ahora mismo está reunido con una persona del departamento de empleo, por el tema de la firma del contrato y demás. Tranquila, avisaré al departamento para que en cuanto salga sepa a dónde dirigirse.
-Está bien – respondió no muy convencida. – Tu empresa es bastante grande.
-Gracias. Pasa – abrió la puerta y dejó que ella entrara primero – Después de retirarme del fútbol algo tenía que hacer y bueno… Crear una empresa ligada al mundo del deporte, más concretamente con el fútbol, no lo veía mal. Aunque la verdadera sede de la empresa está allá en Barcelona, decidí abrir otra aquí en Japón.
-¿Y decidiste venirte aquí? ¿Es que ya te cansaste de vivir en el extranjero? – bromeó.
-Cansarme como cansarme no. Pero sí echaba de menos mi país y al abrirla aquí vi la oportunidad perfecta para venirme. Aunque soy consciente de que aquí no tendrá tanto auge como en Europa, dónde están los mejores jugadores y equipos.
-Ya veo. Bueno, parece que de momento no le va para nada mal – confesó.
-Así es. Pero no hablemos de negocios, ¿Qué fue de tu vida?
-Eh… Bueno, pues me mudé aquí a Tokio hace bastantes años. Estudié biología y bueno, estoy trabajando en un laboratorio.
-Vaya, me alegro que te fuera bastante bien. – sonrió - ¿Y tu esposo, en qué trabaja?
-¿Mi esposo? No estoy casada.
-¿No? Hace un momento me dijiste que tu hijo lleva el apellido de su padre, que justamente coincide con el tuyo.
-Y así es. Pero eso no quiere decir que esté casada. Y tampoco divorciada, si eso es lo que me ibas a preguntar – se apresuró a decir al ver las intenciones del hombre. – Hace mucho tiempo que no sé de él, ya que viaja mucho.
-Pues vaya… - en ese momento tocaron a la puerta y una mujer rubia la abrió.
-Tsu… Ah, lo siento, no sabía que estabas reunido – se disculpó.
-No te preocupes, puedes pasar, ella es Sanae, una antigua amiga de la infancia, su hijo es al que se entrevistó hoy y se contrató como fotógrafo.
-¿En serio? Pues justamente venía a traerte el contrato, necesito tu firma. – cerró la puerta y entró en el despacho para acercarle los papeles.
-Perfecto. Bueno Sanae, te presento, ella es Anita, la contable de la empresa, accionista, en ocasiones modelo y también mi esposa.
-Mucho gusto – la mujer rubia le estrechó la mano.
-Un placer… - ‘¿Su esposa? Claro idiota, él está en todo su derecho de rehacer su vida…’ – se dijo mentalmente Sanae.
-Pues listo, ya está, tu hijo a partir de este momento pasa a ser empleado de mi empresa – dijo sonriente.
-Gracias.
-No tienes que darlas, ya que tu hijo tiene un buen currículum para que la contratemos – comentó Anita - ¿Verdad Tsubasa?
-Así es. – en ese momento las puertas del despacho se abrieron de par en par de golpe, entrando en él una chica que aparentaba más o menos los veinte años, de cabellos negros y rizados.
-¡Papá! ¿Se puede saber por qué se me ha tenido que cambiar el anuncio publicitario?
-Naiara ¿Qué modos son esos de entrar? Tu padre está reunido – le regañó su madre.
-Pero esto es urgente. Se supone que es mi comercial, ¿Quién cambió qué equipo iba a ser publicitado?
-Después hablamos sobre eso, ahora espera a que tu padre termine.
-No, tiene que ser ahora. ¿Puedes salir un momento papá?
-Eh…
-Tsubasa ni se te ocurra – le advirtió su esposa.
-Será sólo un momento. Está bien, vamos – cedió, sacándola del despacho – Lo siento Sanae, enseguida estoy contigo.
-Perdona la intromisión, mi hija piensa que su padre siempre puede estar disponible para ella y sus caprichos, y como él siempre acaba cediendo pues… - trató de disculparse la mujer.
-No te preocupes, si era algo urgente normal que saliera a atenderla – le sonrió
-Para nada, de urgente no tiene nada. Mi hija trabaja como publicista en la empresa y por su comportamiento, parece ser que se ha enterado que al comercial que ella diseñó le han cambiado ciertas cosas.
-Entonces sí es urgente, porque es tema de trabajo mujer – volvió a sonreír.
-Aunque fuera de trabajo, podría haber esperado, además de no haber entrado de esa manera. Su padre la tiene demasiado mimada y consentida.
-Como cualquier padre. Todos los hombres sienten debilidad por sus hijas. Se nota que la quiere mucho.
-Así es. Cambiando de tema. Entonces eres amiga de la infancia de Tsubasa… - ella asintió – Entonces tienes que conocer a Taro Misaki.
-Claro que lo conozco, aunque sólo estuvo por un tiempo en la ciudad, luego se marchó del país. ¿Es que es conocido tuyo?
-Ajá. Es mi hermano.
-¿Tu hermano? – se sorprendió – Vaya, qué pequeño es el mundo.
-Bastante. Espero que tengas fotografías guardadas de tu infancia, me encantaría ver fotografías de Tsubasa y mi hermano de pequeños.
-Por supuesto, un día te las traeré para enseñártelas.
-Oh, qué ilusión – dijo la rubia emocionada ante la cara de desgana de la castaña.

Fin del capítulo I.


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MensajeTema: Re: Esquemas del corazón    Jue Oct 15, 2015 10:00 pm

¡Vaya! Mudándonos y este título me era extraño, ¡fic nuevo! Je, al parecer a Sanae ya no le hace ilusión encontrarse con Tsubasa como antes. Por el contrario, Hayate parece tener todo ese sentimiento, a ver si no se le escapa decir que es el hijo!!!
Naiara, venga, no hay que irse contra el padre sino el equipo de producción, si se matan, ahí se va a explicar que nadie toca el comercial!! Ja, ja, mentiras xD Espero el siguiente Very Happy

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MensajeTema: Re: Esquemas del corazón    Vie Oct 16, 2015 10:07 pm

Wa! Este es el fic que me comentaste y que me dejaste con las ganas e intrigass! Mas o menos me dijioste la idea del fic pero ganitas tenia de leerlo (si ya se, me lo pasaste por mail pero... ¡estoy muy ocupada y se me olvido! lo sientooo) pero aquí lo leo cada vez que publiques ^^
Vaya embrollo se va a montar. Sanae-Tsubasa-Hayate. Tsubasa-Anita-Naiara. En fin muy mal Anita. Muy pero que muy mal. ¿Por que diablos regala a Tsubasa a los brazos de otra?
Y Hayata ¿Qué hará? ¿Le dirá a Tsubasa? ¿O a Naiara? Intrigas, intrigas. Démosle vidilla al foro actualizando fics, por favor. jajaja
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Anita Misaki
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MensajeTema: Re: Esquemas del corazón    Lun Oct 19, 2015 8:40 pm

Bueno, este fic tengo sólo este capítulo nada más, pero muchísimas ideas sobre él. Mi problema es que de momento ando escasa de tiempo peroo prometo que en cuanto se pase esta semana lo continuo ^^
Así que ahí va el segundo capi Very Happy

Capítulo II.

Tsubasa salió del despacho para ver qué era lo que su caprichosa hija, quería en ese momento o de qué se quejaba.

-Naiara, tienes que entender de una vez que no puedes entrar de esa manera a mi despacho. ¿Y si llego a estar reunido con alguien muy importante?
-Pero papá, alguien cambió mi comercial y sin mi permiso. El equipo que quería contratar era el equipo de mi amigo Kenji.
-Eso lo hablamos después ¿De acuerdo? Lo cambiaron porque el otro equipo nos paga más.
-Pero yo ya le dije a Kenji…
-Naiara, vale ya. Estoy de acuerdo de que el comercial lo hiciste tú, y que tenías ciertas ideas para él, pero quién decide sobre la persona, empresa y demás publicitado es la empresa, que en beneficio de la empresa me he percatado que el otro equipo nos dará más beneficios que el de tu amigo Kenji. – explicó.
-Pero… Pero…
-Ningún pero Naiara, y ahora si me disculpas, estaba hablando con una amiga de la infancia, conversación que tú has interrumpido al entrar de esa manera en mi despacho.
-Bueno, lo siento. Pero ¿El comercial se queda como lo tenía planeado o no?
-Ya hablaremos de eso. Deja de ser tan caprichosa, por favor.
-Tú me hiciste caprichosa – respondió cruzándose de brazos
-Está bien, lo admito. Pero no maleducada, y eso es lo que pareciste hace un momento entrando así sin permiso y encima sin saludar.
-¿Permiso? ¡Es tu despacho, eres mi padre y yo tu hija, tengo todo el permiso del mundo a entrar!
-De eso nada. Tú tienes que pedir permiso como todo el mundo y ¿Sabes qué? No tengo más ganas de estar discutiendo contigo, tengo una visita a la que atender. Y por cierto, vuelve a tu trabajo, que te recuerdo que tienes una nómina como cualquier trabajador de la empresa. – Tsubasa se dio media vuelta y entró en su despacho, dejando a su hija en el pasillo con los brazos cruzados y medio enojada.

-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-

Tsubasa suspiró y entró a su despacho.

-Perdón Sanae, siento el comportamiento de mi hija y mi tardanza.
-Oh, no te preocupes, ya le dije a tu esposa que no tenía la mínima importancia.
-De todas maneras lo siento – en ese momento sonó el teléfono del despacho. Tsubasa miró la pantallita y vio que la llamada provenía de su secretaria – Dime Hitomi. Ah, perfecto, dile que pase. Gracias. Tu hijo ya terminó y está aquí, le dije a mi secretaria que le dijera que pasara.
-Ah, gracias. – la puerta sonó y Tsubasa ordenó que pasaran.
-Disculpe, me dijeron que…
-Pasa, pasa, te estábamos esperando.
-Con permiso… Ah, ¿Mamá, qué haces tú aquí?
-Hayate hijo, es que tu jefe es un antiguo amigo mío de la infancia.
-Encantado y gracias por contratarme, es un honor formar parte de su empresa.
-No tienes por qué darme las gracias, tú solo te conseguiste el trabajo con tus estudios y tu experiencia, por no decir las referencias de la empresa dónde estuviste formándote.
-Gracias señor Ozora.
-Puedes llamarme Tsubasa.
-Ah, gracias.
-Esto… Hayate, será mejor irnos, quedamos con tus abuelos y si no nos damos prisa llegaremos tarde – recordó Sanae.
-Cierto. Mucho gusto y muchas gracias por el trabajo, espero no defraudarle.
-Seguro que no lo harás. E igualmente, mucho gusto. Sanae, me alegró volver a verte.
-Gracias. Lo mismo digo. Adiós.

***

-Así que esa es la famosa Sanae ¿Eh? – dijo Anita una vez que se marcharan.
-¿Famosa por qué? – preguntó dejándose caer sobre su cómoda silla.
-Porque esa es la mujer por la que el mejor jugador del mundo perdió la cabeza.
-Yo no perdí la cabeza, no digas tonterías. – ella posó sus manos en sus hombros y le empezó a dar un masaje.
-Te ves cansado… No me lo puedes negar Tsubasa, ella fue y creo que sigue siendo el amor de tu vida.
-¿Todavía? Eso sonó a presente, y eso ya quedó en el pasado. – comentó absorto en el masaje que le estaban dando. - Además, ¿no se supone que estás casada conmigo?
-Venga Tsubasa, por favor. Tú y yo sabemos perfectamente que nuestro matrimonio sólo existe por Naiara. Nuestra relación es más bien de amistad que de pareja. – confesó.
-Sí pero…
-Pero nada. Prométeme una cosa – se sentó encima de él – Que si tienes oportunidad de volver con ella lo vas a intentar.
-¿Intentar? ¿Oportunidad?
-No pongas esa cara de extrañado, que lo que te estoy diciendo no es tan raro.
-Muy bien. En un hipotético caso y digo hipotético, de que hubiera una oportunidad como tú dices, ¿Qué pasaría con Naiara?
-Naiara es mayorcita ya, debería entenderlo.
-Pero…
-Pero nada. A ver, mírame – le sujetó la cara con ambas manos - ¿Tú sigues sintiendo algo por ella?
-Yo… - suspiró – No lo sé. No sabría decirte ahora. ¿La quise? Sí, y mucho. Pero ahora no sé lo que siento por ella.
-Pues debes estar alerta por si tienes alguna oportunidad. ¿Eh? ¿Está casada?
-No. Por lo visto ni está casada ni tiene pareja, según lo que me dijo.
-Perfecto entonces. Mira, ya se te presentó una oportunidad – sonrió – Uhm… Oye Tsubasa y no te hace pensar que… - pero volvieron a llamar a la puerta, entrando Naiara en el despacho.
-Naiara ¿Se te dio permiso para entrar?
-Oh, venga mamá, que llamé antes de entrar.
-Pero no se te dio el permiso.
-Bueno ya, dejen de discutir. ¿Qué querías hija?
-Hablar contigo sobre lo de antes. ¿Se puede saber qué hacen así? ¿Y si alguien entra y los encuentran? Compórtense, que están en el trabajo. – les regañó.
-Si no hubieras entrado sin avisar no estaríamos así. Además, no es cosa tuya.
-Bueno, ya. Papá ¿Qué va a pasar con el comercial?
-Mira, haz lo que quieras, que sea el equipo de Kenji.
-Gracias – corrió a abrazarlo – Eres el mejor papi del mundo.
-Eres una pelotas, vuelve a tu trabajo anda- dijo Anita.
-Vale, vale. Nos vemos luego. Avisaré a Kenji, seguro que se pondrá muy contento.
-Bueno, será mejor que yo también vuelva al departamento de contabilidad.
-Está bien, nos vemos en casa.
-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-

Mientras tanto, en el ascensor, Sanae iba hablando con Hayate.

-Bueno, ya le conoces. ¿Estás seguro que quieres trabajar para él?
-Sí. ¿Por qué no iba a estar seguro o no querer? Ante todo, es trabajo – dijo muy seguro.
-Es tu decisión – cerró los ojos – Pero te lo pido, no, te lo suplico, que no vayas a decirle absolutamente nada.
-Él está en su derecho.
-Hayate por favor, recuerda tu promesa.
-Tranquila, tranquila mamá, no iba a decirle nada. ¿A estas alturas serviría de algo?
-Creo que no mucho, ya que él tiene su vida. Está casado y tiene una hija – dijo con desilusión, aunque intentó de que Hayate no lo notase.
-¿Eso quiere decir que tengo una medio hermana pequeña?
-Sí, y muy mimada por él. Por lo visto también trabaja allí así que te la encontrarás muy seguido.
-¿Ah? Pensé que podría ser más pequeña, pero si trabaja sólo será un poco más pequeña que yo.
-La edad exacta no lo sé, pero podría decir que será tres años más pequeña que tú – pensó.
-Bueno, como sea, conseguiré llevarme bien con ella – respondió sonriente.
-Hayate, a ella tampoco le digas absolutamente nada ¿Eh?
-¿Cómo crees que se lo iba a contar? No, me acercaré a ella en modo amigo-hermano solamente.
-Espero que sepas lo que haces.
-Tú tranquila, él nunca sabrá tu secreto si así es lo que deseas.
-Gracias hijo – suspiró, aunque no muy aliviada. – Lo pasé muy mal, al final tuve que encontrármelo.
-No te preocupes mamá, parece ser que él no sospecha absolutamente nada, y además, si tiene su vida hecha como dices, no tendría por qué haber problemas – la miró de reojo, pero Sanae miraba hacia el suelo del ascensor - ¿O es que en el fondo sigues sintiendo algo por él?
-¡Claro que no! Por supuesto que no. Para mí él dejó de existir en el momento que se marchó a Brasil y no supe más de él.
-Quizá tú tampoco pusiste mucho de tu parte en localizarlo.
-¿Me estás diciendo que es todo por mi culpa? – dijo enojada.
-Yo no dije tal cosa. Sólo digo que si nunca le dijiste de mi existencia es cosa tuya, no de él.
-Él tampoco se preocupó en buscarme después de irme, así que no le hubieras importado – en ese momento se dio cuenta que dijo algo que no debía, sólo porque se sentía enojada – Lo siento Hayate… No era mi intención…
-No, en el fondo es la verdad ¿No? – medio sonrió – Dejémoslo aquí, parece que fue un reencuentro un poco agridulce para ti, y entiendo tu comportamiento al enterarte además de que ha formado una familia, y justamente no es con nosotros ¿Verdad?
-¿Me odias por ello?
-Nunca podría odiarte, mamá. Venga, cambia esa cara y ven a mi departamento aún no lo viste cómo lo dejé.
-Está bien – sonrió

Fin del capítulo II.



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